10 Kilómetros progresivos y una referencia innecesaria al Big Bang

 Que el punto "cero" del comienzo de este Universo fue el Big Bang, nadie lo discute. Que el responsable de ese Big Bang fuera un Dios consciente bonachón de barba blanca, está por verse. Que fuera un Ente Supremo totalmente inconsciente, tampoco podemos descartarlo. El caso es que con intención o no, desde ese instante magnífico hasta hoy, lo que hay es lo que hay y lo que ves es lo que ves. Y no tiene por qué cuadrarte una cosa con la otra. 

Pero si lo ves, no hay forma de esquivarlo. Ahí los tengo cada mañana, con sus neveras azules y sus chalecos reflectantes. A ganarse el jornal del día. Sentados en la marquesina, esperando la furgoneta. Me siento ridículo cuando paso dando saltitos calentando a su lado. ¿Cómo no verlos? Son la "materia oscura" del Universo. Entiéndame, maestro, la metáfora. La vemos pero no la vemos. Y tienen su papel, un papel importante. Trabajan en el campo, en la agricultura dura, de largas hileras, por cuatro duros. Es lo que hay, es lo que ves. Levanto la mano, cuando me cruzo con ellos. Es lo menos. Que los veas. 

A la vecina de enfrente se la ha llevado un infarto por delante. Con 45 años y tres hijos y un esposo. Haciendo deporte, además. Veía a los críos jugar a través de la ventana, saltar por las camas. Ahora las persianas están bajadas. Ya no se ve nada. Pero siguen ahí. No importa que lo tapes. Siguen ahí.

Algo así pensaría nuestro alcalde, tal vez un día paseando por sus huertos, por su catedral, por su malecón... que había muchos pobres, que había muchos moros, que había muchos negros. Que había mucha miseria. No que había, que se VEÍA mucha miseria. Y que esta miseria afeaba la ciudad. La tierra de la costa cálida y la primavera eterna. ¿Solución? Taparlo. Parterres gigantes, por todas partes. Macetas, flores, palmeras, cactus, color, turgencia... y a la entrada, unas letras gigantescas que ponen M U R C I A. Tan grandes como la historia de esta amable tierra. Qué gran idea tuvo el alcalde. Si no puedes solucionarlo, tápalo. Pero que magistral giro de los acontecimientos cuando los pobres, los negros, los moros, empezaron a usar cada letra de una manera imaginativa:

M: hay gente que duerme entre el palito de la izquierda y derecha, con la cabeza cubierta por la letra y los pies por fuera.

U: ideal para dormir, con las piernas en alto.

R: mismo uso que la M, pero unipersonal. En la barriga de la R se puede dejar un hatillo o similar.

C: mismo uso que la U. Siesta con piernas en alto.

I: la única letra a la que aún no hemos encontrado uso.

A: mismo uso que la R, vivienda unipersonal con hueco para un hatillo, mochila o similar.

Esto es lo que ves y desde el Big Bang hasta hoy, si algo es lanzado a la vida, intenta alargar todo lo posible su paso por este planeta. Y si puede ser cómodamente, mejor. Cosas como las que se ven aquí no se ven en ninguna parte.

A todo esto, 10 kilómetros en progresión. Bien. Por esa parte, todo bien. 

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