14 Km de carrera y ...
Sí, y un té. Es el acuerdo con mi cuerpo y la cabeza que lo rige. Escribir todos los días. Sobre deporte, o no. Con un té. Esta mañana lo iba pensando, mientras corría por El Malecón, a las 6 y pico de la mañana. Escribir estas palabras como si fueran los estiramientos en atletismo. Siempre estiro, después de correr. Para mi es un ritual sagrado. Un agradecimiento a mis cuádriceps, mis rodillas, mis gemelos, mis caderas. Gracias, gracias, gracias. Por un día más. Después, empieza el día. El día de verdad. Si la carrera ha ido bien, el día irá bien. Tengo suerte, porque la carrera siempre me va bien. Entreno tres días a la semana carrera, así que tengo garantizado tres buenos días a la semana. Eso está bien. Está cojonudo. Dicho de otro modo, pocas cosas pueden joderme un día de correr bien. ¿Qué significa correr bien? Buena pregunta, maestro. Correr bien es muchas cosas, aunque principalmente es correr sin dolor. Correr bien es obedecer el plan previsto, y si puede ser dar un extra, mejor. Ese día no será bueno, será perfecto. Sublime.
Y después, se estira. Con los gatos olisqueando y rasgando. ¿Qué hace este señor tumbado en el césped falso? ¿A qué huele? Nada puedo enseñarle yo a mis gatos sobre estiramientos. Instintivamente entienden la importancia de cerrar un círculo.
Y ahora un té, y esto. Y los gatos persiguiendo hormigas como palabras y ratones blancos apuntando hacia el noroeste.
¿Sabéis otra cosa que está en el noroeste?
As Pontes.
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