Descanso, tal vez, depende...
Las modas entran como caballos salvajes pisoteando una colina. Las modas se van como bufidos de vapor de agua. Suben al cielo, a encontrarse con el Creador de Modas. Dónde son juzgadas, archivadas y sometidas al torno prensador del euro - tiempo. Einstein postuló el espacio - tiempo. Yo postulo hoy el euro - tiempo. Cuánto vale tu tiempo. Cuánto vale el mío. Cuánto cuesta lo que haces, cuánto pagas, cuánto sacas. Todo sucede muy rápido. No debería ser así. La salud mental quiere ponerse de moda. No te creas que no lo pienso, que este diario se convierta poco a poco en una "lucha" por mantener viva una buena salud mental. Ves, esa es otra, la jerga bélica en todo. ¿Qué le dices a tu hermano cuando va a salir en bicicleta esta o aquella mañana? Dale duro, hermano. Dale d-u-r-o. Hay que darle duro. Pues no sé, tal vez no se trate de darle duro. Si yo lo digo continuamente, dale duro al asunto. Pero no tengo claro que las personas que le dan más duro al asunto sean las que convivan mejor con sus propios pensamientos.
Cambio, cambiamos. De los pies a la cabeza. Subo la cuesta, al salir de Pliego hasta el cartel de Sierra Espuña, con el plato grande. Ya no meto el plato chico. Coño, pues sí, le estoy dando duro, pero no tengo nada de duro. Soy blando, payaso, tímido y sensible. Eso sí, soy un persona de naturaleza curiosa. Y tengo curiosidad por saber cuán rápido y lejos puedo llegar.
A todo esto, lo que estamos haciendo es entrenar un IronMan. Qué digo duro, hay que hacerse de acero! Acero consciente, payaso, tímido y sensible. Y qué es la salud mental, sino una forma amorosa de encajar todas nuestras contradicciones.
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