Triatlón Olímpico de Alicante
He hecho muchas carreras en mi vida. O eso creo yo, que han sido muchas. En algunas me ha ido bien, y en otras mal. En algunas me he equivocado, en otras he acertado. Esto es una obviedad, ya lo sé. Pero hay días importantes. Días que tienes miedo. Días que tienes frío y que todo lo que creías por cierto se convierte en humo, y entonces la duda es un animal peligroso, con garras y grandes colmillos, que te mira fijamente a los ojos, te atraviesa, te hace temblar. Este animal es real, temible. Y también un maestro.
Frente a ese animal, el mismo de As Pontes, que se acerca a ti, que es amigo de todos menos de ti, que te acelera el corazón y hace que te tiemblen los dedos, me hago siempre la misma pregunta:
¿Cómo quiero recordar este día?
Es una pregunta muy buena. Es una espada, un flecha y un arco.
Y ese animal tan fiero, no lo es tanto. Y yo, que vivo de la palabra, por y para la palabra, hago el silencio. Un tío con un megáfono grita: vamos!. Y tú te lanzas al agua y vas.
Así de fácil.
Así de loco.
Así de divertido.
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