1250 m de nado continuo y una experiencia enriquecedora
Y ahí que me planto yo
en el Cabo de Gata
con mi portátil
con mi windows 97
con media docena de cogollos de maría
con mis dos cojones
en la Pensión Acapulco
a escribir mi novela
mi Gran Obra
en dos semanas
a lo Henry Miller
a lo Cèline
a lo Whitman
de un solo golpe
sin puntuación ni estilo ni ortografía
ni hostias en vinagre
sólo yo
mis cogollos y mi windows 97 y mis dos cojones
y mi casera
y mis bocadillos de jamón y mi vermut y mi playa por la mañana
y mis noches de liarme a mordiscos con mis personajes
de liarme porros
de liarme a palos con mi memoria
a lo Miller
a lo Cèline
a lo Whitman,
¿o es que hay otro modo de hacerlo?
sin piedad, sin escrúpulos, sin miedo a decir
a hostia limpia carcajadas calichazos
y la casera que piensa que soy
Miller
o
Cèline
o
Whitman
dejándome entrever que la felicidad sería
verme aparecer
un día con las maletas
y mi Gran Obra publicada
cuán feliz no será una mujer cuando ve a un hombre cargar con su maleta
para irse
y/o
para quedarse
esto no va de eso
le decía
esta novela es una absoluta basura
y después de quince días yo sigo con mi curro de auxiliar administrativo
le dejaba yo entrever
pero
cuán feliz no será una mujer dejándose llevar por su ensoñaciones
un hombre y sus maletas
una mujer y sus ensoñaciones
y por supuesto
una promesa de volver y recordar las entrañables
noches
de comer fiambre en la habitación número 3
con tostadas calientes
los de la limpieza, la casera y yo
con vino del bueno del Corvirán
echando las cartas a un público atónito
y por supuesto
no volver nunca
y que nadie
en el fondo de sus buenos corazones
me eche realmente
de menos.
Comentarios
Publicar un comentario