Domingo. Descanso. Arroz tres delicias.
Independientemente de lo que yo piense de las bodas, todas se parecen mucho entre sí. Tanto si lo que pretenden los novios es sorprender como si no. Una pareja hace de su boda un símbolo. La botadura de un barco. Y los tripulantes de ese barco, también suelen parecerse mucho entre sí. Tanto si lo que pretenden hacer en ese barco es destacar como si no.
Entre esos tripulantes conviene tener localizado al líder. Siempre hay un líder. Yo he intentado serlo. Los tengo controlados. Los veo moverse, entre la tripulación. Arengando. Danzando. El objetivo de todo líder es brillar. Deslumbrar y al final del camino, follar. Todos iguales. Los conozco. Por otro lado, son fáciles de ver. Brillan. Deslumbran. Y follan.
Se presentan, ellos mismos. Están seguros de lo que hacen y lo hacen bien. Hola, qué tal, soy Pepito, trabajo aquí o allá, soy amigo de este o de aquel. Bien, yo soy Pedro. Hola Pedro, encantado. Me han dicho que haces haces maratones... Y aquí tienes que elegir, la pastilla roja o la pastilla azul. Interpretamos el papel o improvisamos una Obra Pánica.
Líder - Entonces ¿haces maratones? - se tambalea, copazo de balón ginebra tónica en la mano.
Pedro - Todas las que puedo - Tengo que conducir, así que en la mano cerveza sin alcohol.
Líder - Hostia, que sano. Por eso no bebes. Qué tío. Qué cojones tienes.
Pedro - No, no bebo porque tengo que conducir... me cogería un buen pedal si pudiera.
Líder - Yo también corro, hice la media maratón de Santa Pola. Buaf, qué cojones tienes, de verdad! maratones. Esos son 42 kilómetros, no?
Pedro - y 195 metros.
Líder - Joder, qué máquina. Qué bueno. Qué tío... Yo corro, sabes hice la Media de San Pola. Hace cuatro años. Ahora corro, pero por gusto.
Pedro - Pues yo compito, me gusta competir. Quiero decir, que también compito por gusto.
Golpean en la espalda al líder. Un abrazo. Un colega. Unas risas. Lo peor ha pasado. O eso creo yo, pero no, vuelve.
- Líder - Joder, qué cojones. Yo también corro, sabes?
- Pedro - Si, algo tengo oído.
- Líder - entonces, ¿tú haces maratones? ¿carreras? Qué cojones tienes...
*Siento que hay que poner fin a esto*.
- Pedro - Mira, ¿sabes porqué hago carreras? Porque siempre me he sentido una mierda de persona. Incapaz y pobre de espíritu. Todo lo que los demás hacían con naturalidad, a mi me daba vergüenza. Desde el colegio hasta esta mañana. Mucha vergüenza. Pero cuando hago una carrera, me siento más capaz, más valiente, más persona. Integrado y feliz. Por eso entreno y por eso compito. Para ser mejor persona. Las carreras me hacen mejor persona.
Golpean al líder en la espalda. Un abrazo. Un colega. etc.
Cuando se gira, ya no estoy.
Voy a por otra cerveza sin alcohol, sintiendo que esta carrera la he ganado yo.
Esto pasó la semana pasada.
Hoy es hoy, y mi hijo quiere que haga arroz tres delicias. Pues no se hable más. Arroz tres delicias. Afuera brilla un sol limpio. Los gatos duermen. El antivirus está actualizado. Todo bien por aquí. Espero que por allí, todo esté bien también.
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