La orquesta
El quinteto de viento colocó los cuatro altavoces sobre un contenedor naranja
el contenedor contenía sacos de cemento y una hormigonera
empalmaron un cable que enchufaron a un transformador
dos trompetas
una tuba
un trombón
y una trompa
en un solar junto a un montículo de arena
y de una parte toda la Comisión de Gobierno
y de la otra
el público
y los obreros que andaban faenando esa mañana
con sus cigarros, sus corbatas, sus discursos preparados, sus bocatas, su vino, su catering, sus coches y sus chóferes, su prensa, sus cámaras de fotos y sus carretes
dieron el concierto
quiero pensar que tocaron el himno a la alegría
el cóndor pasa
y when the saints go marching in
tal vez algo de aquí
la parranda
Beethoven les queda lejos
o Dvorack
pero hacen bien su papel
trajes y corbatas
y calcetines blancos
y cinco atriles que tienen que sujetar con baldosas para que no las lleve el aire
y un contenedor amarillo que hace que la música rebote
hacia el este y el oeste
tienen que tener cuidado
con el tempo
y el agujero en el suelo
aproximadamente un metro cúbico
dónde la Comisión de Gobierno ha dado el discurso de inauguración de la obra
dónde la música ha empezado y dónde terminará
dónde ha caído la primera piedra
de un edificio
desde el que un servidor
veinticinco años después
está escribiendo estas sencillas palabras.
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