Rodillo, carrera y la belleza de moda (experimento)
Para este experimento necesitaremos un bolígrafo o rotulador negro y un ejemplar de la revista Saber Vivir.
No se preocupe si no tiene a su alcance una revista de Saber Vivir, le valdrá cualquier otra, Diez Minutos, Hola, Semana, cualquier dominical, su álbum de boda, la orla universitaria...
Busque la imagen. Localice la perfección, la belleza de moda. Debería andar por las primeras páginas, la belleza suele ser la carta de presentación. Es posible que esté también en las páginas centrales.
¿Ya la tiene localizada? Bien.
Si todo está en su sitio, parecerá equilibrado, encajado. En plan áureo. Una belleza de cine. Una familia de cine. Unos hijos de cine. Una casa de cine. Un fondo de cine. Encajado. Perfecto. Si hubo palos y sinsabores, superados. Si hubo ruina o decadencia, no ha dejado huella. Y si ha dejado huella, es una huella perfecta, encajada, de cine. Ahora levante la mirada. La vida no es eso. Por supuesto que no. Ahora equilibremos la balanza. Es hora del rotulador.
Es muy sencillo.
Localice la sonrisa. El efecto es máximo si lo ejecuta sobre una de las paletas. También funciona bien sobre los colmillos. Pinte un diente de negro. El efecto funciona si sólo se pinta uno. Es curioso: desdentar por completo no funciona tanto como pintar uno sólo de los soldaditos de marfil. Acercar una cerilla y dejar que todo el Saber Vivir arda no funciona tanto como pintar un sólo diente de negro de Elsa Pataky, o Celine Dion o Miguel Ángel Silvestre.
Como verá, el equilibrio en el Universo ha sido restablecido y sólo hemos necesitado un rotulador negro y una pequeña mancha, una mentira, en una hoja que, de todos modos, era en su mayor parte, falsa.
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